El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana hora local, un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia. El Servicio Geológico Colombiano ubicó el epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad que en los primeros reportes se situó alrededor de los 82 kilómetros y que en balances posteriores se precisó en torno a los 100 kilómetros. El movimiento se sintió en gran parte del país, en las 32 capitales departamentales según los reportes oficiales, y también fue percibido en zonas de Panamá, Ecuador y Venezuela. No se emitió una alerta de tsunami.
En las primeras horas, la atención se concentró en las ciudades del Eje Cafetero y del Valle del Cauca, donde se reportaron colapsos de edificios, personas atrapadas y daños en infraestructura. En Pereira, una de las ciudades más afectadas, se informó de varios edificios colapsados. En Manizales se registró el colapso parcial de una torre de la catedral. En Cali, las autoridades reportaron personas atrapadas en distintos edificios. Esas primeras informaciones, todavía parciales, explican por qué las cifras de víctimas cambiaron con el paso de las horas y de los días, a medida que avanzaban las labores de búsqueda, rescate y verificación en terreno.
Al mediodía de ese 10 de agosto, el presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, entregó un primer balance oficial. En ese reporte, con corte a las 12:30 hora local, se informó de 111 personas fallecidas, 87 heridas, 1.575 viviendas averiadas, 37 viviendas completamente destruidas y 61 edificios colapsados. También se reportaron 18 centros de salud averiados, 52 centros educativos dañados, 17 centros comunitarios afectados y 18 vías afectadas. Ese es el origen de la cifra de 111 que circuló en redes sociales y en medios durante el primer día: corresponde a un balance preliminar, no a una cifra final.
En esa misma declaración, el presidente declaró el desastre nacional en todo el país. La declaratoria permitió activar el Puesto de Mando Unificado en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, conocida como UNGRD, y coordinar la respuesta entre el Gobierno nacional, gobernadores y alcaldes. El mandatario anunció que estaría al frente de la respuesta y que se desplazaría a Quibdó, capital del Chocó, mientras otros miembros del gabinete se dirigían al Valle del Cauca y al Eje Cafetero. La prioridad declarada en ese momento fue el rescate de las personas que se encontraban bajo los escombros.
La infraestructura de transporte también resultó afectada. La Aeronáutica Civil informó afectaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Cali y Buenaventura, y la suspensión preventiva de operaciones en varios de ellos mientras se hacían inspecciones.
Con el paso de las semanas, el balance oficial fue actualizado varias veces, como suele ocurrir en emergencias de esta magnitud. La serie de cifras de la UNGRD, recogida en informes posteriores de organismos internacionales, muestra cómo el número de fallecidos fue revisado al alza a medida que se confirmaban casos, se identificaban víctimas y se consolidaba la información de los municipios. A finales de agosto y durante septiembre, los reportes ya hablaban de más de 280 y luego de más de 330 fallecidos, junto con miles de heridos y cientos de miles de personas afectadas.
El balance consolidado más reciente citado en informes de ayuda humanitaria, con corte al 30 de septiembre de 2026, indica 335 personas fallecidas, 105 personas desaparecidas, 364 personas rescatadas con vida, 4.516 personas heridas y 486.917 personas afectadas. En ese mismo balance se registran 206.931 viviendas dañadas, 36.478 viviendas destruidas, 402 centros de salud afectados, 4.431 instituciones educativas afectadas y 6.094 centros comunitarios afectados, en 16 departamentos y alrededor de 500 municipios. Las cifras por departamento, en ese balance, concentran la mayor cantidad de fallecidos en Valle del Cauca y Risaralda, seguidos por Chocó, Caldas, Quindío, Cauca y Antioquia.
Esa diferencia entre 111 y 335 no significa que uno de los dos datos sea inventado. Significa que el primero fue un corte temprano, a pocas horas del sismo, y el segundo es un corte posterior, después de semanas de verificación. Por eso, en este artículo se presentan ambas cifras con su fecha y su fuente, y no se presenta la cifra inicial como si fuera el balance actual. Esa distinción es importante para no generar confusión entre los lectores que ven la publicación original en redes sociales y buscan información actualizada.
Dos meses después, la emergencia cambió de fase. La Organización Internacional para las Migraciones advirtió en octubre que miles de personas todavía necesitaban asistencia esencial. Se informó que unas 2.700 personas seguían en refugios temporales y que más de 286.000 niños asistían a clases en instalaciones temporales.
Para los lectores, la recomendación práctica es consultar siempre la fuente oficial más reciente antes de compartir una cifra. Las fuentes de referencia para este evento son el Servicio Geológico Colombiano para la información sísmica, la UNGRD para el balance de afectados y daños, y los comunicados de la Presidencia y de la Aeronáutica Civil para las decisiones de emergencia y transporte. Las cifras de este artículo corresponden a esos balances y pueden ser revisadas de nuevo si las autoridades publican un corte posterior.
En resumen, el terremoto del 10 de agosto de 2026 fue un evento de gran magnitud que afectó sobre todo al occidente colombiano, que motivó la declaratoria de desastre nacional el mismo día, que en su primer balance oficial reportó 111 fallecidos y que, tras la consolidación de la información, quedó registrado con 335 fallecidos al 30 de septiembre. Presentar esa evolución con fechas claras ayuda a entender la magnitud de la tragedia sin exagerar ni minimizar lo ocurrido, y permite que cada lector distinga entre un reporte inicial y un balance final.
Nota: este artículo es informativo y se basa en balances oficiales y reportes de prensa que citan a esas autoridades. Las cifras son preliminares en su origen y pueden ser actualizadas por la UNGRD. Si buscas ayuda, información sobre albergues o donaciones, consulta los canales oficiales de la UNGRD, la Cruz Roja Colombiana y las autoridades locales de tu municipio.